¿Qué es eso de los talleres divertidos para niños?

¿Cómo hacer que el aprendizaje sea divertido?


Tú, topoblogger cuidador, docente, padre que estás frente al proceso de aprendizaje de los niños que están a tu alrededor, te habrás visto enfrentado en algún momento a las maneras a de aprender y de transmitir los aprendizajes hacia estas personas que están descubriendo el mundo.

Desde Inventópolis,

Hemos adoptado y creído que el aprendizaje se convierte en experiencia significativa cuando vincula el hacer con la capacidad de comprender. En medio de esto, los estados emocionales resultan de gran importancia para potenciar el disfrute por la vida y, entonces, por el aprendizaje.

En estos momentos de confinamiento en los que la mayoría del tiempo estamos en frente del computador, uno de los retos para los docentes es buscar alternativas pedagógicas que conecten de manera distinta a los niños con el conocimiento.

Los talleres divertidos para niños han sido la estrategia que hemos adoptado como apuesta por un aprendizaje significativo que exalte la capacidad de crear y la curiosidad por el mundo.

Una perspectiva que busca esa conexión con el conocimiento y el aprendizaje a partir de la experimentación directa con elementos del entorno para generar inventos que diviertan a los niños mientras que aprenden algunas cositas.


Pero, ¿de qué se trata eso del aprendizaje divertido?

“El verdadero placer de una exploración - sea cual sea su tipo - es la aventura de no saber qué se encontrará pero teniendo la certeza que en todo hay disfrute, sorpresa y aprendizaje.” Antonio Páez Pinzón, psicólogo bogotano.

Desde muy temprana edad, los seres humanos empleamos nuestros sentidos para explorar lo que nos rodea… frío, calor, sólido, líquido… y, en medio de esa exploración, conocemos lo que nos gusta y lo que no, lo que nos ayuda a alcanzar algo, lo que genera nuestro movimiento y nuestra fuerza sobre aquello que estamos conociendo.

Entonces

La exploración, parte de un contacto directo con lo que nos rodea. Entonces, es la principal circunstancia que abre la puerta del conocimiento. Sobre todo porque, como ya vimos, las sensaciones que nos deja el contacto con las cosas, nos genera estados anímicos como el gusto y el disfrute. ¿Quién no quiere estar en un lugar donde siente que disfruta?

Hagamos un ejercicio…

Imagínate que vas a comer tu fruta favorita.

Yo, por ejemplo, me imagino un mango madurito con su cáscara amarilla, roja y naranja. Imagino morderlo por un extremo para romper la cáscara y, consecuentemente, halarla suavemente hacia el otro extremo. Cada fibra de la pulpa se va desprendiendo suavemente de la cáscara y el olor dulce, medio terroso y amarillo comienza a invadir cada rincón del espacio en el que estoy.

Solo cuando pego el mordisco se resbala el agua hacia mis manos y luego hacia el piso. Cierro los ojos y saboreo con gran deleite la blandeza de esa pulpa amarilla fibrosa y dulce de la fruta que tanto me gusta. Todos mis sentido están en función de ese momento… hasta recuerdo aquella vez que me comí un mango dulce con mi abuelo al lado mirando el río que tanto nos gustaba mirar cuando iba a visitarlo. Disfruto.

¿Disfrutas las frutas? [risas]

Exaltar este tipo de sensaciones mediante la exploración directa es el lugar favorito de Inventópolis para emprender el viaje hacia el conocimiento. Teniendo nuestros sentidos alerta, nuestro cuerpo dispuesto, nuestra capacidad de asombro y nuestra curiosidad ante lo desconocido, exploramos el mundo y…

¿Y qué? ¿Qué hacemos tras identificar lo que nos rodea y las sensaciones que nos genera identificarlo?

¡Vamos a experimentar!

Aquí es donde llega la diversión, la necesidad de crear con aquello que hemos conocido y que comenzamos a saber, con la ayuda de los libros y los docentes, cómo y por qué funciona como lo hace. Llega la hora de experimentar, de entender cómo funcionan y el tipo de conocimiento que ha surgido de ver cómo es su comportamiento. Conocimiento que, a su vez, es empleado para crear situaciones o herramientas que atiendan alguna necesidad de nuestra vida como seres humanos.

Es decir,

Si explorar permite saber cómo son las cosas, experimentar permitirá crear algo con ese conocimiento y crear, estimado topoblogger, es producto del disfrute.

Dependiendo de los objetivos que queramos alcanzar con los niños, se formularán preguntas que ellos mismos resolverán mediante la experimentación. La intensión con este ejercicio es que se asocien los conocimientos empíricos –producto de la exploración sensorial- con el conocimiento que permite comprender el por qué de las cosas. A partir de allí, ese conocimiento adquirido podrá ponerse en función de la imaginación y la creatividad.

Para ello,

Los colores, pinturas y demás materiales que permiten la expresividad artística son unos aliados importantes. Ponerlos a disposición de los niños y animarlos a que pinten sobre los papeles, a decoren los elementos que han explorado, los llevará a generar un vínculo directo con los elementos que son fuente de su conocimiento y de su proceso de aprendizaje.

¿Qué tal si unimos un limón con un cable y el cable con un bombillo?

Otra estrategia poderosa que hemos adoptado son los juegos en forma de retos…

Así, los niños se ven enfrentados a aplicar los conocimientos que han adquirido en la etapa de exploración guiada por los docentes, padres o cuidadores a cargo de su proceso de aprendizaje.

De allí, promover la descripción de lo que hacen y el por qué de hacerlo develará cómo han integrado ese conocimiento y permitirá una interacción entre la práctica, sus deducciones lógicas y la guía del docente. Saldrán preguntas, hallazgos inesperados y formas de resolver el reto que nos sorprenderán a todos.

De esta manera de ubicarnos ante el proceso de enseñanza-aprendizaje, queremos compartirles que entendemos que el conocimiento viene de la exploración del mundo y que, por ello, implica lo sensorial y lo emocional. La ciencia divertida que sustenta el diseño y ejecución de talleres divertidos para niños, implican el vínculo entre aprender y hacer.

La vida es lo que ha generado el conocimiento, al tiempo que es el lugar en el que se pone en función de un buen vivir en medio de curiosidad, respeto y cuidado por lo que nos rodea.

Así,

Comprendemos que el aprendizaje guiado, creativo y vinculado a la emoción es aquello que permite la generación de experiencias significativas. Explorar y experimentar son las actitudes básicas para ello, para el disfrute y la creatividad.

¿Te animas a intentarlo?

Cuéntanos cómo te va.


Amalia Yanuba Vega Quiñones.

Tallerista de INVENTÓPOLIS.

Antropóloga de la Universidad de Antioquia y estudiante de Maestría en Desarrollo Educativo y Social de la Universidad Pedagógica Nacional convenio CINDE.

Cantaora de bailes cantados del caribe colombiano, cinéfila y coleccionista de chistes malos. La mamá le va a regalar una calle por todo lo que disfruta vivir la ciudad y caminar entre sus calles, sus gentes y sus historias.

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